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Par de Botas 1886. Vincent Van Gogh

Par de botas 1886 - Vincent Van Gogh

Van Gogh, en 1886 en París, pinta este par de botas.

En sus años previos, había estado en Drenthe y Nuenen pintando (entre) campesinos. Le escribía a Theo, a propósito de leer a Sensier, “espero no perder jamás de vista <que se trata de ir en zuecos>, quiero decir con esto que se trata de estar contento de tener la bebida, la comida, la cama y la ropa, de estar, en suma, contento con lo que tienen los campesinos”.

En 1930 Heidegger ve la obra y en su ensayo “El origen de la obra de arte”, plantea que cuando en una obra de arte aparecen objetos de la vida cotidiana, podemos reconocer su utilidad, pero su esencia sólo se revela en una obra de arte. Heidegger vio representados en la obra de Van Gogh, los zapatos de una mujer campesina.

Años más tarde, Schapiro discutía la idea de Heidegger y planteaba que los zapatos eran los zapatos del artista, un hombre de su época y su ciudad. La firma del artista, en la parte superior izquierda del lienzo, para éste significaba que Van Gogh se retrata a sí mismo.

Derrida, entra también en el debate, rechazando ambas posiciones.

“- Creo que este par, si se me permite decirlo, son zurdos. Hasta la médula. Hay que fijarse en los detalles, en la superficie lateral interior, uno pensaría que tenía dos pies izquierdos. De zapatos diferentes. Y cuanto más los miro, más me miran ellos, y menos se parecen a un viejo par de zapatos. Más bien parecen un viejo par combinado. Un zapato parece más largo y tiene un talón alzado, mientras que el otro es plano. Y luego están los cordones, en uno de los zapatos, los cordones parece que pasan a través de ojales en paralelo, mientras que en el otro, los cordones flotan libres alrededor de unos pernos de la parte externa del zapato, como si fuera una bota. En cada detalle, parece que Van Gogh nos presenta un rompecabezas sin resolver. Es sorprendente que Heidegger y Schapiro hayan erigido grandes edificios interpretativos sobre un terreno tan inestable. Ambos se han proyectado a sí mismos en la pintura y han adoptado posiciones contrarias.”

Y en estas cosas estaba pensando yo mientras pintaba mi par de zapatillas abandonadas. Homenaje al par de botas de Van Gogh. Pintor campesino.

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edward hopper (1882 – 1967)

Cuando compro libros de pintores que me interesan, generalmente me limito a estudiar las obras sin leer los textos.  Sin embargo, si encuentro libros en los que hay escritos de los propios autores me encanta leerlos. Libros de cartas o recopilación de textos… o si los artistas son relativamente recientes, documentales o entrevistas. Me gusta saber por qué pintan los demás.

Acabo de leer el libro ESCRITOS de Edward Hopper.

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Hopper intenta proyectar sobre el lienzo su reacción más íntima ante su visión particular del mundo. La vida interior del artista. El esfuerzo por comunicar a otros su propia reacción emocional ante la vida y el mundo.

Y entiende que el arte que está por venir debería ser “un intento por volver a captar las sorpresas y los accidentes de la naturaleza y un estudio más íntimo y empático de sus estados de ánimo, junto con una renovada admiración y humildad por parte de los que aún son capaces de estas reacciones fundamentales”.

En las pinturas de Hopper yo veo lugares en los que acaba de ocurrir algo, lugares en los que lleva años sin pasar nada, o lugares en los que pasó algo hace mucho tiempo, pero se vive con ello. Sin embargo, dependiendo del momento, la misma imagen a mis ojos cambia de categoría.

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